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Contextualización a Nivel Nacional y Mundial

A nivel mundial podemos afirmar que se acumula en el Norte el desarrollo industrial, tecnológico, científico, educacional y el crecimiento económico sostenido, mientras que en el Sur, superpoblado, se amontonan en forma creciente las carencias y las regresiones, el subdesarrollo, el analfabetismo, la falta de vivienda, de agua potable, de luz, de empleo, de atención social, educativa y sanitaria.

Estos desequilibrios y desigualdades son fruto de estructuras y relaciones injustas entre los pueblos y variadas formas de dominación: el desarrollo y enriquecimiento del Norte se realiza a costa del empobrecimiento y el progresivo subdesarrollo del Sur.

El Norte también somete al Sur a un colonialismo ecológico a través de una política económica depredadora de la naturaleza.

Se calcula que aproximadamente 900,000  niños mueren de hambre anualmente en América Latina y que 166 millones de los 450 millones de latinoamericanos, viven en situaciones de pobreza extrema, con ingresos insuficientes para satisfacer las necesidades básicas de comida y vivienda.

El poder de los Medios Masivos de Comunicación Social, está actualmente en manos de grandes consorcios económicos internacionales; ellos actúan y juegan según su utilitaria escala de valores, en una sociedad altamente competitiva y consumista.  Los Medios de Comunicación se han convertido en vehículo de propaganda del materialismo reinante, pragmático y consumista, creando en nuestro pueblo falsas expectativas, necesidades ficticias, graves frustraciones y un afán competitivo destructor de la persona y sus relaciones.

Estos Medios de Comunicación refuerzan la perspectiva evasiva y la falta de sentido crítico, por lo que representan para el pueblo un medio para alejarse de un compromiso con la transformación de la sociedad, llevando a un mundo de ensueño, ficción, fantasía, y una pérdida creciente de identidad.

Cabe destacar la proliferación de sectas religiosas en América Latina, cuya finalidad es que las grandes masas populares se olviden  de sus problemas recurriendo a Dios, creando y fomentando divisionismo dentro de la comunidad, cortando así  todo proceso de liberación.   Toda esta invasión de sectas no es casual sino que responde a una estrategia planificada de quienes conocen la religiosidad de los pueblos latinoamericanos.  Sectas que cuentan con millones de dólares de las multinacionales, o de fundaciones sostenidas  por las multinacionales de los Estados Unidos.

Podríamos decir que actualmente, un gran sector de la Iglesia Católica tiene una visión crítica de la sociedad a la que quiere servir.  En  este sentido, son significativas en nuestro medio las Conferencias de Medellín, Puebla y Santo Domingo, cuyos documentos pueden servir de esperanza y fundamento para la toma de decisiones a favor de la justicia.  Sin embargo, el creciente empobrecimiento del pueblo, continúa siendo la gran herida de una continente mayoritariamente cristiano.  Esto indica un endurecimiento e indiferencia en la conciencia de los propios cristianos, cuestiona la vivencia de la Palabra de Dios y de la Doctrina Social de la Iglesia.

Formando parte de las Antillas Mayores, conjuntamente con Cuba, Jamaica y Puerto Rico, se encuentra la Isla de Santo Domingo, integrada por dos repúblicas (Dominicana y de Haití), étnica y culturalmente diferentes, caso único en el mundo.

República Dominicana tiene una población de aproximadamente 8 millones de habitantes, donde el 57%  tiene menos de 24 años de edad.   Siendo una nación perteneciente a los países en vías de desarrollo, grandes sectores de nuestra población viven en inhumana e injusta pobreza. Añádase a esto, la pérdida del espíritu de trabajo, el abuso del juego y el alcohol y el afán de lucro fácil.

El proceso de globalización unido a la injusta distribución de las riquezas, la desorganización, la corrupción administrativa, la mala política fiscal y la irresponsabilidad privada y pública, han llevado al país a vivir una situación económica crítica.    Por todo esto y dada la capacidad limitada de pago, el país ha llegado a acumular una Deuda Externa considerable, de aproximadamente 3,500 millones de dólares, lo cual trae como consecuencia un grave deterioro del nivel de vida, sobre todo en los sectores de escasos recursos, que cargan sobre sus hombros el peso de dicha deuda.

Nuevos sectores productivos, zonas francas y turismo, aprovechando los bajos costos de la mano de obra dominicana, crecen espectacularmente y modifican la distribución geográfica  de la población, el empleo y el ingreso.  Este fenómeno afecta profundamente el modo del ser del dominicano.