Ayer, 15 de septiembre, celebramos en el colegio del Apostolado del Sagrado Corazón de Jesús el aniversario número 65. En el cual compartimos nuestro gozo como familia apostolina de la mejor manera posible: abrir nuestros corazones llenos de agradecimiento por el gran trayecto de la institución y forrados de esperanza en el futuro, en manos de Dios nuestro Señor por medio de una eucaristía.

Como alumna y parte de la comunidad apostolina me llena de orgullo ver como el colegio, aun después de sus 65 años  sigue encontrando maneras de innovar sus medios, aplicando cambios y adaptándose a la época sin perder esa antigua esencia que nos hace únicos.

Esto me hace concluir, que siendo mi hogar de estudio testimonio vivo de progreso y visión, que si es posible realizar cambios sin alterar tu propósito final, que si es posible buscar y tratar de construir nuevos caminos pero que nos lleven a la misma meta, a aquella hermosa e inspiradora meta del Apostolado de egresar jóvenes listos para el mañana, no solo preparados académicamente sino que también con un corazón grande y lleno de valores y de fe en Jesucristo, un corazón tan bondadoso que nos permitirá dejar un legado a cualquier persona con quien lo compartamos, un corazón fuerte y luchador. Esa es la meta por la que me enseñan y me inspiran a obtener cada día aquí: un corazón Apostolino con el cual podemos dar a conocer el corazón de Jesús.

Por: Daniella Guilbee
(Alumna 2do A)